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domingo, 15 de octubre de 2017

Longsilog, desayuno filipino


¡Este mes nos vamos hasta Filipinas con Cocinas del mundo! Gracias a este reto descubrí también la cocina coreana hace un par de años y desde entonces la disfrutamos con frecuencia en casa. Disfruto mucho la gastronomía asiática, así que me emocioné en cuanto leí cuál era el destino que nos tocaba esta vez.


Filipinas me parece fascinante porque combina tradición asiática e influencia colonial española, lo que da lugar a un mundo curiosísimo que se refleja en su idioma, sus costumbres y, por supuesto, sus platos. Por ejemplo, la palabra para "desayuno" en Filipinas es "almusal", que guarda un parecido considerable con el verbo español "almorzar" (que a su vez es de origen árabe).

Hoy os traigo precisamente un silog, que es uno de los desayunos filipinos más populares. Es una forma de reciclar el arroz sobrante de la cena. Se trata de un plato combinado que incluye arroz salteado con ajo (llamado sinangagpreparación heredada de la época colonial también), huevos fritos (allí normalmente de pato y alguna vez como revuelto), a veces mango, cebolla y tomate, y siempre alguna proteína. La proteína elegida le da el nombre al plato. Tenemos, entre otros:

Longsilog: "longanissa", tipo de longaniza de cerdo dulzona muy típica y sin piel. Mi elección para hoy. También existe la "longanissa" de ternera o de pollo, incluso de atún, pero la más típica es de cerdo. No se parece a ninguna longaniza ni salchicha española EN NADA; es un sabor dulzón muy rico. Otros son:
Hotsilog: salchicha (Por "hot dog"; perrito caliente en inglés).
Tapsilog: tapa (carne de vaca cortada en pedacitos).
Tocilog: tocino.
Porksilog: cerdo.
Chicksilog: pollo.


La alegría de tener que cocinar un plato de Filipinas es doble, porque hace tiempo solía comprar bastante estas longanizas y por algún motivo, me había olvidado de ellas. Pero en cuanto leí que viajábamos a Filipinas, las recordé y fui a buscarlas al mercado asiático de mi ciudad :) ¡Así que gracias a Concha por recordármelas!

Desayuno para dos:
  • 4-6 longanizas filipinas, según el tamaño
  • 2 huevos
  • 2-4 rodajas de tomate o tomates cherry en mitades
  • 1 mango maduro
  • Opcional: un par de rodajas de pepino
Para el arroz al ajo, sinangag:
  • Arroz hervido del día anterior, tipo jazmín; de grano largo (100 g en seco; unos 300 g cocido)
  • 3 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • Sal
  • Opcional, para decorar: Cebollino o cebolleta

La preparación:

1. Pinchamos las longanizas varias veces con un tenedor. Las echamos a una sartén y añadimos una cucharada de aceite y agua caliente que cubra aproximadamente 1 cm de alto de la sartén. Las llevamos a ebullición y dejamos que se cocinen hasta que se evapore todo el agua; unos 8-10 minutos.


2. Después bajamos el fuego y dejamos que las salchichas se frían en la grasa que sueltan durante 2-3 minutos, hasta que estén listas. Si hace falta (yo creo que no), añadimos 1 cuacharadita de aceite. Las movemos de vez en cuando para que se cocinen uniformemente.

3. Mientras tanto, preparamos el arroz. Como explicaba, tienen que ser sobras o simplemente estar hervido de antes, de forma que se haya enfriado. Yo lo dejé hecho la noche anterior. Con un tenedor separamos un poco los granos de arroz en frío para deshacernos de los tropezones grandes que se hayan podido formar.

4. Calentamos una cucharada de aceite a fuego medio-lento y cocinamos el ajo picadito en tiras durante unos 7-10 minutos, hasta que esté dorado. Después lo sacamos, lo ponemos sobre papel absorbente y reservamos; al enfriarse se pondrá crujiente.


5. En un wok o una sartén honda calentamos 2 cucharadas de aceite a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente, añadimos el arroz y lo extendemos por la base; lo dejamos cocinar hasta que los granos empiecen a chisporrotear, menos de 1 minuto. Removemos y lo volvemos a hacer. Así hasta que todo el arroz se haya recalentado.


6. Entonces reincorporamos los trocitos de ajo y salpimentamos al gusto.

7. Los huevos fritos no llevan mucho tiempo; se rompe la cáscara con cuidado, se echan a la sartén también con cuidado sobre un poco de aceite caliente y se dejan freír hasta el punto al que nos gusten.

8. Y ya está listo todo el proceso de cocinar. Ya solo queda armar el plato; servimos el arroz a cucharadas o en molde, las salchichas a un lado, el huevo a otro, y podemos servir también un par de rodajas de tomate y un par de aros de cebolla o un par de cebolletas picadas sobre el arroz. Y si lo queremos más completo todavía, podemos añadir mango fresco. ¡Y listo!


Presentar el mango con la técnica erizo que yo he utilizado es muy fácil; se cortan los dos cachetes laterales del mango y se reserva la parte del hueso para otro momento; se hacen cortes profundos a lo largo y ancho, pero sin llegar a cortar la piel del mango; y se estira de la piel hacia abajo para que se abra como en la foto.


Eso sí, yo soy incapaz de comer huevo para desayunar. Mira que aquí en Dinamarca es común, pero yo no puedo. Así que en honor a la verdad, lo serví para almorzar. Y seguro que no será la última vez, porque nos ha gustado mucho el invento.

Si como a mí, os interesa el tema, os recomiendo este artículo sobre la comida en Filipinas. Mi receta del arroz es de una auténtica filipina y el resto está inspirado en artículos varios, sobre todo este.


¡Buen provecho!

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Bergua*



viernes, 29 de septiembre de 2017

Cronuts al horno


Me encantan las recetas con hojaldre, no es ningún secreto, así que cuando empezó la moda de los cronuts (donuts con masa de cruasán), me pareció fantástico. Peeero vivo en Dinamarca, que no es precisamente la meca de las modas culinarias, y así llegué hasta el 2016 sin probarlos. Dicen por ahí que se pueden comprar en cualquier confitería, pero déjame que te diga que eso será en Nueva York, porque aquí desde luego, no.

Total, que un día hice una receta con hojaldre y me sobró un pedazo de la placa de masa, y se me ocurrió que podría reciclar haciéndome mis propios cronuts, pero eso sí, al horno. Que sí, que ya, que la masa de hojaldre no es sana ni con espinacas, pero no hay porqué abusar y además, en la comida casera al menos, me gusta más el horno que freír.

En fin, que no sabía que saldría de este experimento, pero funcionó y me gustó mucho, de hecho, así que lo comparto con vosotros por si os ayuda a quitaros un antojo ;) 
A mí personalmente no me gusta el glaseado, así que a veces hago un sirope rápido de miel y limón, pero vamos, que también podéis decorar con nutella, espolvorear con azúcar o lo que os apetezca.

Ya digo que esta es una receta de reciclaje; tenía un poco menos de media placa de masa, así que a mí solo me dio para dos cronuts, pero si tenéis más masa, obviamente saldrán más; también en función del tamaño. Os digo lo que yo utilicé para dos cronuts:

  • Aprox. 1/2 placa de masa de hojaldre fresca y fina (las congeladas que venden en España son muy gruesas) ¡Y ya está! ¡No hay más ingredientes!
Para el sirope de limón y miel:
  • 1 cucharada de miel
  • 2 cucharadas de agua
  • 1 cucharada de limón
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla

La preparación:

1. Doblamos la masa sobre sí misma tres veces o cortamos tres cuadrados y los colocamos uno encima del otro sin arrugas.

2. Con la cara ancha de un vaso cortamos un círculo; eso será nuestro cronut.


3. Entonces hacemos el agujerito en el centro; no muy grande, porque estamos haciendo donuts, no rosquillas. Yo uso el tapón de una botellita del tamaño de mi dedo índice.


4. Esparcimos un poco de harina sobre un trozo de papel de plata un ahí colocamos nuestros cronuts, que irán sobre una bandeja de horno. Crecen a lo alto, así que no hace falta que el espacio entre ellos sea enorme.

*Si quieres, puedes barnizar la parte de arriba de la masa con leche, pero adquieren buen color igualmente.

5. En el horno precalentado les damos 12-14 minutos a 180º en la posición de calor arriba y abajo; en mi horno tardan exactamente 13 minutos en adquirir el tono que me gusta.

6. Después los dejamos enfriar sobre una rejilla para que no suden.


- Y si queremos probarlos con sirope, como yo hago a veces, el proceso es el siguiente. A mí me gustan los sabores ácidos, pero si a vosotros os gustan menos, podéis echar más limón o nada de limón, más miel, añadir azúcar... Es cuestión de ir probando.

7. En una olla mezclamos el agua, la miel, el limón y la vainilla. Calentamos a fuego medio-alto y lo llevamos a ebullición. Hay que remover de vez en cuando.


8. Dejamos hervir unos 5 minutos removiendo y se irá espesando y reduciendo.

9. Finalmente rociamos los cronuts con el sirope; si vamos a decorar con perlas o cualquier otra cosa, es mejor hacerlo ante de que el sirope se enfríe, para que se pegue. En la foto, mi cronut lleva virutas de mora deshidratada. 
También se puede hacer un sirope menos espeso y sumergir el cronut entero en él para que se empape, pero yo hago una versión un poco más ligera.


¡Buen provecho!

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Bergua*



domingo, 24 de septiembre de 2017

Cubitos de sabores



¡Me estreno por fin en el reto #asaltablogs
Para mi primer asalto he escogido una receta más que sencilla, pero que me hacía ilusión probar, porque me pareció divertida, muy apropiada para el verano y rica.

El blog asaltado este mes es este. Laura nos proponía cubitos de café, de limón y de chocolate que ella llamó "Ideas de hielo" (<3). 

A mí me ha apetecido probar los de limón (he añadido menta) y además he probado con un sabor muy típico de mi país adoptivo: jugo de bayas de saúco negro o saúco común, que aquí en Dinamarca se llaman "hyldeblomst".

Se pueden usar en agua, para cóctails, en té... Incluso en sopas frías. Tiene la función evidente de añadir sabor y enfriar, pero no solo eso; si te preparas un zumo de bayas de saúco y le echas cubitos normales de agua, a medida que se vayan derritiendo, se aguará nuestro sabor. Con estos cubitos, el sabor se conserva hasta el final.

Nos hará falta una cubitera; normal o con alguna forma especial; la mía es de corazones. Puede ser de plástico duro, de silicona, de bolsa... Ya veréis que yo usé dos tipos diferentes. Os cuento qué ingredientes utilicé:


Cubitos de limón (14 unidades)
  • 1 limón y 1/2 (dependerá del tamaño de los limones y de la cubitera)
  • 14-28 hojitas de menta (les podemos poner 1-2, según el tamaño; mejor hojitas medianas)
La preparación:

1. No tiene misterio ninguno. En cada agujero de la cubitera metemos una o dos hojitas de menta. Las podemos picar si no queremos que nos aparezca luego la hoja entera en la bebida; a mí me gusta entera.

2. Exprimimos el limón y rellenamos cada hueco de la cubitera con el zumo (en este caso usé una de silicona). Podemos rebajarlo un poco con agua si queremos, pero yo los prefiero hacer intensos porque me gusta mucho el sabor a limón y porque los voy a usar más que nada para agua.


3. ¡Y ya está! Al congelador un par de horas, hasta que estén congelados del todo, y listo.





Cubitos de jugo de baya de saúco

  • Aprox. 500 ml de zumo de baya de saúco (de nuevo, depende de nuestra cubitera)
La preparación:

1. En esta ocasión utilicé una bolsa-cubitera, ¿las conocéis? El líquido se vierte desde arriba hasta que todos los compartimentos están llenos; nos podemos ayudar con un embudo si hace falta.


* De nuevo escogí no mezclar el ingrediente principal con agua porque este zumo siempre se bebe diluido en agua; nunca por sí solo. La proporción normalmente es 1 medida de zumo por 4 medidas de agua. Así que al añadir un cubito de zumo a un vaso de agua, tenemos más o menos la proporción en la que se suele beber.

2. Y nada, una vez llena la bolsa-cubitera, se ata para que no se salga (si usas una cubitera normal, la llenas y listo) y al congelador un par de horas, hasta que los cubitos estén congelados.

*La textura de estos de baya de saúco no es tan firme como la de los de agua y los de limón; quedan más escarchados, como un granizado sólido. No se endurecen del todo.





- Para dar un toque divertido, según para qué bebida hagamos los cubitos, también podemos usar gominolas, florecillas comestibles, frutos del bosque... Y se haría tal y como hicimos con las hojitas de menta.



¡Buen provecho!

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jueves, 21 de septiembre de 2017

Huevo a lo Mariano


Seguimos con la colección de huevos pasados por agua. Esta es la versión que mi abuela le hacía especialmente a mi abuelo Mariano a su gusto; con bacalao, aceite y pimentón. 

Hace poco publiqué también el Huevo Pepito, en honor a mi abuelo Pepe. Y tengo listo para publicar el Huevo a la Mikkel, a gusto de mi vikingo. Y todavía queda una cuarta opción en esta colección.

Bueno, pues eso, en honor a mi abuelo Mariano, comparto con vosotros esta idea tan sencilla que sirve para una cena ligera o para lo que os apetezca.

  • 1 huevo
  • Unos 5-10 g de bacalao desalado (al gusto)
  • Pimentón dulce
  • Aceite de oliva, en mi caso, Arbequina

La preparación:

1. Hacemos un huevo pasado por agua. Para que la clara quede cuajada y la yema solo un poco, le daremos 4 minutos desde que el agua rompa a hervir. Mi abuela los hacía al baño maría y yo, si hago más de uno a la vez, tengo un aparatico para hervir huevos.


2. Lo enfriamos un poco debajo de un chorro de agua fría para no quemarnos las manos; los vamos pelando y lo servimos en un platito. Como el huevo pasado por agua es frágil y blando, es normal que se rompa al dejarlo en el plato; es lo que queremos, que se abra.

3. Espolvoreamos con pimentón dulce y añadimos un chorrito de un buen aceite.


4. Coronamos con el bacalao desmigado. La cantidad va al gusto.

Y listo. Ni se os ocurra añadir sal, que el bacalao ya sala de lo lindo. Como os decía con los huevos anteriores, la esencia de estas recetas es la simplicidad. Son fáciles y rápidas de preparar y el truco para que queden riquísimas es usar ingredientes de calidad.


¡Buen provecho!

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domingo, 17 de septiembre de 2017

Polnina: pastel de pascua esloveno


Para la "vuelta al cole" de Cocinas del mundo, a mi vikingo le apeteció probar este pastel de carne, típico durante la pascua en varios países del este; se le llama Polnina en Eslovenia; Sekana en la República Checa y Sekanice en Eslovaquia.  
Hay muchas recetas muy similares, por no decir idénticas, que se consideran serbias, croatas, checas, húngaras, eslovacas o eslovenas, según a quién le preguntes. 

Lo hicimos durante una visita de mi madre y mi hermana y me ayudó a prepararlo mi hermana. Me aguanté las ganas de añadir más cebolla, ajo y cualquier otra cosa que se me ocurrió porque quise probar la receta original tal y como es. Me imagino que este pastel surgiría como receta de aprovechamiento, tal vez para usar el pan del día anterior, como en las migas de pan españolas, tal vez incluso para darle salida al jamón cocido de otra receta. Sale suficiente para 4-8 personas, según si es para tapeo o como plato.




  • 320 g de pan, son unos 8 panecillos
  • 4 huevos
  • 500 g de jamón ahumado o corte de hombro ahumado
  • 20 g (2-3 cucharadas) de perejil fresco (en la receta original, un tipo de ortiga comestible que no pude conseguir, pero se recomendaba sustituir por perejil fresco)
  • 1 cebolleta fina (unos 30 g, tallo verde incluido)
  • 300 ml de leche
  • Aceite vegetal
  • Nuez moscada 
  • Sal y pimienta

La preparación:

1. Lo primero es cocer la carne si, como yo, la has comprado en crudo. En mi caso es un corte de jamón ahumado y solo hay que cocerlo en agua durante 45 minutos; en la olla rápida, 25 minutos fueron suficientes.



2. Preparamos mientras tanto lo demás. Despedazamos el pan y cortamos en tiritas el perejil. Echamos las dos cosas a un recipiente, salpimentamos y añadimos la nuez moscada. Añadimos también la cebolleta cortada en rodajitas finas. Entonces añadimos la leche y removemos para que el pan se vaya empapando.




3. Cuando la carne esté, la cortamos en taquitos (si lleva red como la mía, la retiramos primero). Incorporamos los taquitos al cuenco con el pan mojado.



4. Entonces separamos las yemas y las claras de los huevos; batimos un poco las yemas y las mezclamos con el pan y la carne.



5. Montamos las claras hasta que estén tan firmes que se le pueda dar la vuelta al recipiente sin que caiga nada y las ligamos con delicadeza con el pan, la carne y lo demás.




6. Engrasamos ligeramente con aceite el fondo y las paredes del molde que vayamos a usar. Vertemos en él la masa y le damos 50-60 minutos en el horno precalentado a 180ºC.



* Antes de sacarlo, comprobamos que esté cuajado clavando un palito o un cuchillo, como cuando se hace un bizcocho; si sale limpio, está hecho. Se deja enfriar un poco antes de servir para que se ponga algo más firme.

* Queda genial acompañado de una ensalada, pero tradicionalmente se acompaña de verduras encurtidas y a veces también mostaza.



¡Buen provecho!

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martes, 12 de septiembre de 2017

Quesadillas de sobrasada, miel y orégano


Hoy toca cocina fusión; concepto latinoamericano (quesadillas) con ingrediente principal español: la sobrasada.
Esta receta se hace en menos de 10 minutos y está TAAAN BUENA que todo el que la ha probado me la pide con frecuencia.
Yo suelo traerme sobrasada de España y mezclarla; la uso para otras recetas como mis nidos de sobrasada y miel. Pero si no la tenéis mezclada, ya veréis que se arregla con un chorrito de miel. Para 4 quesadillas*:

  • 4 tortitas mexicanas pequeñas (en mi caso, integrales)
  • Aprox. 4 cucharadas de sobrasada
  • 4 chorritos de miel
  • 10 lonchas de queso tipo Havarti, de los que se funden (o si tienes queso rallado, también sirve)
  • Orégano
* Si las vas a servir en plan tapeo, puedes usar tortitas grandes y luego cortarlas en triángulos (las cortas por la mitad y luego cada cuarto por la mitad otra vez).


La preparación:

1. Untamos la mitad de una cara de la tortita con sobrasada. Sin pasarnos ni ser rácanos.

2. Distribuimos el chorrito de miel de forma que todas las zonas tengan miel.


3. Colocamos queso sobre la sobrasada y espolvoreamos con orégano.


4. Las doblamos sobre sí mismas (sobre la parte donde están la sobrasada y el queso) y las pasamos 1-2 minutos por una sartén caliente a fuego medio, sin aceite ni nada añadido. Cuando tengan color por los dos lados y el queso esté medio fundido, las sacamos.


¡Y ya está! Se pueden servir así enteras para que se mantengan calientes durante más tiempo o en mitades o cuartos.


¡Buen provecho!

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viernes, 8 de septiembre de 2017

Crema de ratatouille con vieiras


El otro día se me ocurrió que un buen ratatouille casero se podría convertir en una especie de pesto cremoso de verduras. Y no me podía quedar con las ganas de probarlo, así que, aquí lo tenéis; ratatouille untable. La entrada de hoy es un poco larga, pero es una receta muy fácil y os juro que vale la pena.
Es un invento fenomenal; el resultado es una crema suave a la par que sabrosa y rica en vitaminas; es una buena forma de comer verduras, incluso si no te entusiasma alguno de los ingredientes, como me pasa a mí con la berenjena.

Se puede comer tal cual untado en pan, con queso, en hojaldre... Incluso como crema de verduras, si se cuece con un poquito de agua o caldo. La verdad es que está tan buena que sirve para disimular cualquier otra verdura; coliflor hervida o asada, por ejemplo.
También queda delicioso con unas vieiras con limón, y esa es la receta que os cuento a continuación.

Con estos ingredientes, salen unos 800-900 gramos de crema de raratouille; lo que no nos comimos untado en pan, lo reservé para hacer un plato de pasta con salsa cremosa de ratatouille.


Para el ratatouille:

  • 250 g de calabacín
  • 250 g de berenjena
  • 150 g de cebolla
  • 200 g de pimiento rojo
  • 400 g de tomate en rama (yo usé una lata)
  • 3 dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Ramilletes de perejil al gusto
  • Hojas de albahaca al gusto
  • Tomillo al gusto
  • Sal y pimienta
  • Sal gruesa

Para las vieiras:
  • Unas 5 vieiras japonesas por persona (el origen me da igual, con "japonesa" quiero decir de la variedad grande); en mi caso, 10 vieiras en total.
  • 1/2 cucharada de mantequilla
  • Aceite
  • 1 diente de ajo
  • Un chorrito de limón
  • Sal y pimienta
Para las tostadas:
  • 1-2 rodajas de un buen pan de hogaza por persona (el mío, pan de romero)
  • Todo lo anterior (crema de ratatouille y vieiras)


La preparación:

1. Antes que nada, vamos a hacer que la berenjena sude para que no amargue el plato. La cortamos en daditos (sin pelar) y la ponemos a remojo en un recipiente medio cubierta de agua con media cucharada de sal gorda. Le damos 30 minutos. Después la enjuagamos, la estrujamos un poco y la reservamos. 




2. Mientras tanto, cortamos el resto de verduras: el calabacín, la cebolla y los pimientos. El tamaño de los trozos no importa mucho, ya que luego lo trituraremos todo; pero mejor si hacemos cubitos del tamaño de un diente de ajo más o menos, para que se haga más rápido y al mismo tiempo.

3. Los dientes de ajo los pelamos y los chafamos; los colocamos bajo el lateral de la hoja del cuchillo y damos un puñetazo sobre ella para cascarlos.



4. Calentamos unas 6 cucharadas de aceite de oliva en una sartén honda a fuego medio-alto. Entonces echamos los ajos cascados y la cebolla troceada con un poco de sal y pimienta. Le damos unos 7 minutos al fuego con la tapa puesta.



5. Lo siguiente es el pimiento troceado; si hace falta más aceite, añadimos 1-2 cucharadas.  Bajamos a fuego medio, incorporamos el pimiento y le damos otros 7 minutos a todo, también con la tapa puesta.



6. Ahora van el calabacín y la berenjena. Del mismo modo, si hace falta más aceite, añadimos 1-2 cucharadas. Y le damos a todo otros 7 minutos con la tapa puesta.




7. Añadimos el tomate; preferiblemente en trozos o semi triturado ya, para que se mezcle mejor con el resto. Pero luego lo trituraremos todo. Añadimos las hierbas: perejil, albahaca y tomillo. También 1-2 cucharadas de aceite, si hace falta. Le damos 10 minutos con la tapa puesta y mezclamos de vez en cuando.



8. Bajamos a fuego lento y le damos otros 10 minutos tapado, seguidos de 10 minutos destapado. Es decir, 20 minutos en total a fuego lento.

9. Y ya toca triturar hasta obtener una textura cremosa y que nos guste. Probamos por si faltara sal y listo. Más abajo os cuento cómo guardar la crema de ratatouille si no la consumís toda en el mismo día.


...

10. Ahora a por las vieiras. En una sartén calentamos a fuego media cucharada escasa de mantequilla y una pizca de aceite.

* Se usa una mezcla de aceite y mantequilla porque el aceite es una grasa más sana que la mantequilla, sin embargo, la mantequilla se quema a una temperatura más baja que el aceite, lo que aumenta la temperatura media para freír y además concede un mejor color dorado.

11. Laminamos el diente de ajo y le damos unas vueltas por la sartén para que desprenda su sabor.

12. En cuanto el ajo tenga algo de color, metemos las vieiras a la sartén y les damos 2:30-3 minutos por cada cara. Finalizamos con un chorrito de limón por encima.


...

13. Lo último que queda, y que aconsejo hacer mientras se cocinan las vieiras, es tostar las rebanadas de pan.

14. Y ya está; untamos o distribuimos con una cucharilla la crema de ratatouille, servimos un par de vieiras encima y damos un toque final con las láminas de ajo y, si acaso, algo de albahaca fresca.


¡Y listo!



Ahora bien, mi consejo es que la aproveches mientras está recién hecha y en los días posteriores, pero ¿cómo se guarda esta salsa para que aguante?

- Si no vas a usarla en breve, puedes envasarla "al vacío"; es muy sencillo. Vertemos la salsa recién hecha en un frasco de cristal muy limpio del tamaño apropiado. Hay que llenar el tarro totalmente, hasta arriba, de forma que no "haya sitio" para que aire dentro del frasco. Cerramos inmediatamente y lo dejamos enfriar a temperatura ambiente. Cuando esté frío, lo guardamos en la nevera, donde lo conservaremos en todo momento.

- Si la vas a consumir próximamente, te recomiendo esterilizar el frasco en el que lo vayas a guardar. Te digo cómo:

1. Separamos el tarro y la tapa. Si hay alguna pieza de plástico o goma, la retiramos también.

2. Ponemos una cazuela al fuego con el tarro y la tapa dentro. Llenamos de agua hasta cubrir (y llenar) el tarro. Le damos unos 20-30 minutos hirviendo (20 minutos desde que hierve o unos 30 en total).


3. Sacamos el tarro y la tapa y los ponemos a secar sobre un paño limpio de algodón. Podemos usar unas pinzas para sacarlos sin quemarnos.






¡Buen provecho!

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