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viernes, 30 de agosto de 2013

Pimientos rellenos de crema de aguacate


Quién me iba a decir a mí hace unos años que me comería con tanto gusto un pimiento. Pero sí, hace ya unos años que me hice fan incondicional de las verduras, tanto como comensal, como cocinera. Rellenos de una suave y rica crema de aguacate, yo le añadí un sofrito de gambitas, pero se pueden sustituir por atún, tofu, maíz... 

  • 6 pimientos pequeños o 2 grandes
  • 150-200 g de gambitas pequeñas (si no, habrá que trocearlas)
  • 3 aguacates pequeños (o 1 grande)
  • 2-3 dientes de ajo
  • 1 cebolla pequeña picada (o 1/2 grande)
  • Un puñado de cacahuetes salados
  • 50 de philadelphia
  • 1/2 limón o 1 lima
  • Cilantro
  • Comino en polvo
  • Pimienta negra
  • Aceite de oliva
  • Opcional: Puede que nos hagan falta 1-2 cucharadas de nata para cocinar para la crema si es demasiado espesa para triturarla.

La preparación:




1. Lavamos los pimientos y los abrimos dejando una tapa de 1-2 cm. Por ese agujero los vaciamos con cuidado. Precalentamos el horno a 200º.




2. Disponemos los pimientos en una bandeja sobre papel de horno, cada uno son su tapa. Echamos algo de pimienta y aceite por dentro y horneamos durante 25-40 minutos. Mis pimientos eran finos y pequeños, por lo que 25 minutos fueron suficientes.




3. Mientras se hacen los pimientos, sofreímos el ajo y la cebolla picaditos. Cuando la cebolla esté más bien tierna, añadimos los camarones y el comino en polvo. Removemos y apartamos del fuego en cuanto estén las gambitas, que tardan muy poco.




4. En el vaso de la trituradora, echamos el aguacate pelado y sin hueso, los cacahuetes, el zumo de limón, el cilantro, la philadelphia y un poco de pimienta negra. Trituramos, probamos de sabor y de textura y seguimos triturando y modificando hasta que quede cremoso, sin tropezones y de sabor a nuestro gusto. Podemos añadir 1-2 cucharadas de nata líquida si le cuesta tomar consistencia de crema.




5. Sacamos las cuchillas del recipiente y añadimos las gambas con el ajo y la cebolla. Mezclamos bien con la crema de aguacate con la ayuda de un tenedor.




6. Rellenamos con ayuda de una cucharilla los pimientos y cerramos cada uno con su tapa. He de decir, que pensaba dejarlos con su piel, pero antes de servirlos, acabé pelándolos (menos la tapa). Al haberlos asados, es muy fácil de retirar, pero hacedlo con mucho cuidado antes de rellenarlos.

¡Buen provecho!

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Bergua*

miércoles, 28 de agosto de 2013

Libro mediterráneo



¡Qué buena salió ésta! Todo vino porque veía que mis tomates secos en aceite se aburrían en el frigo desde alguien me regaló el tarro, y es que a mí no me entusiasman. El caso es que se me ocurrió usarlo para hacer un relleno con sabores griegos y españoles y nos acabamos chupando los dedos =D 

  • 2 pechugas de pollo
  • 4 tomates secos en aceite (si no los encontráis en aceite, se compran tomates secos y se dejan 1 horita a remojar en aceite antes de usarlos)
  • 50 g de queso feta
  • 25 g de piñones
  • 8 hojitas de albahaca fresca
  • 1 diente de ajo
  • Ralladura de piel de 1/2 limón
  • Pimienta negra
  • Aceite
  • Opcional: Las pechugas se pueden envolver en una loncha de jamón serrano.
No hace falta sal porque tanto los tomates como el feta son salados.


Para la guarnición:
  • 1/2 pepino
  • 2 zanahorias



La preparación:

1. En el vaso de la trituradora echamos el diente de ajo, la albahaca, los tomates, 1 cucharadita de aceite y la ralladura de limón. Trituramos hasta formar una pasta espesa.





2. Abrimos las pechugas por la mitad para darles forma de libro, como en la imagen, sin cortar a través.




3. Rellenamos las pechugas con nuestra pasta y reservamos.






4. En una sartén calentamos una chispa de aceite y tostamos los piñones sin quemarlos.


5. Precalentamos el horno a 180º.






6. Completamos el relleno con el queso feta a trocitos y la mitad de los piñones tostados. Espolvoreamos un poco de pimienta negra en el interior. 

7. Cerramos y sellamos con palillos o incluso hilo, aunque es más fácil con palillos.






8. Marcamos la pechuga por ambos lados en la sartén a fuego fuerte y con unas gotas de aceite. Menos de 1 minuto por cada lado. La carne se cocinará en el horno, este paso es para darle color a la parte exterior.




9. Colocamos las pechugas en un recipiente apto para horno, mejor si no es muy grande. Espolvoreamos los piñones que nos quedan por encima y le damos 15 minutos en el horno.





10. Mientras tanto, preparamos la guarnición. Nosotros hicimos una ensalada de flores con zanahoria y pepino gracias a un palito azul que le compré a un suizo en un mercadillo ambulante después de que me regalara una flor de manzana hecha con dicha "herramienta".




11. Pasados los 15 minutos, sacamos del horno, servimos en platos y rociamos las pechugas con la salsita que se habrá generado gracias al relleno durante el horneado. Podemos añadir también cualquier salsa que nos apetezca para la carne. Yo trituré rápidamente un poco de tomate natural, apio y nata con pimienta negra y lo reduje en la sartén.


¡Buen provecho!

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Bergua*

viernes, 23 de agosto de 2013

Bombas de papa


Ésta es una de esas recetas en las que pueden colaborar los peques. Estas pelotitas son divertidas de hacer y de comer, pero además, gracias a su relleno, están deliciosas. Las que yo hago son para amantes del picante, pero adapta la receta y disfruta ;) Salen 14-16 bombas.
  •  5 patatas grandotas
  • 400-450 g de picadillo de ternera (sobró)
  • 1/2 pimiento
  • Mozzarella rallada
  • 3 dientes de ajo
  • 5-10 cucharadas de salsa de tomate 
  • 1 cucharadita de tomate concentrado
  • Perejil, albahaca y/u orégano
  • Sal, pimienta negra
  • Comino en polvo
  • Guindilla o harissa al gusto
  • Aceite de oliva
  • 1 huevo
  • Pan rallado (normal o con perejil)
  • Opcional: 1/2 cebolla picada finita para mezclar con el picadillo; un poco de roquefort.

La preparación:


1. Lavamos el pimiento y lo troceamos finito. Si queremos añadir cebolla, la troceamos también. 

2. En un recipiente disponemos el picadillo, añadimos las verduras, las especias y el ajo prensado.





3. Mezclamos bien con las manos. Añadimos especias (comino, perejil, albahaca, orégano, harissa o guindilla, sal) si creemos que hace falta, después mezclamos de nuevo.





4. Calentamos en una sartén una cucharada de aceite y echamos en ella la carne. Añadimos pimienta negra y removemos para que se cocine de forma uniforme. 


5. Casi al final de la cocción, añadimos el puré de tomate y la salsa de tomate; un par de cucharadas primero y después es cuestión de decidir cuántas más en función del sabor y la consistencia. Mezclamos bien. Retiramos del fuego y vertemos en otro recipiente para que se enfríe más rápido. Una vez enfría un poco, es buena idea deshacernos del líquido, si se ha generado mucho. Se puede reutilizar como salsa.


6. Mientras que la carne se enfría (la podemos dejar hecha el día antes u horas antes), ponemos a hervir las patatas lavadas y peladas. Yo además las corté en cuartos para que se hirvieran más rápido. Cuando las patatas estén cocidas, las sacamos del agua y las dejamos escurrir y enfriar un poco. 


7. En seguida nos ponemos manos a la obra con el puré, que no tiene más complicación que chafar las patatas a conciencia con un tenedor. Ahora empezaremos a hacer las bombas. Nos humedecemos las manos con agua fría para hacer la primera, las siguientes no se nos pegarán a la piel porque ya tendremos restos de patata en la piel.




8. En la palma de la mano formamos una bola de puré y la aplanamos con la otra palma. El tamaño va al gusto y al hacer la primera nos daremos cuenta de si las demás deben ser más grandes o más pequeñas. 



9. Ponemos una porción de picadillo en el centro y sobre la carne añadimos un poco de mozzarella. En realidad, el orden de los factores no altera el producto. Yo, en un par de ellas añadí un trocito de roquefort, que fue la sorpresa de aquel al que le tocó luego ;) 




10. Cerrando nuestra propia mano cerramos parcialmente también la bomba. Con los dedos de la otra mano unimos los bordes y, una vez cerrada, moldeamos con ambas manos. Si vemos algún hueco o alguna parte delicada, podemos hacer un parche con más puré.





11. Hay quien las hace con forma de croqueta, pero lo más típico es la forma de pelota de tenis. Las vamos reservando sin que se rocen.








12. Cuando las tengamos todas listas, pasamos a la cadena de rebozado. Para ello batimos un huevo y preparamos un cuenco con pan rallado. Sumergimos cada bomba en el huevo y la rebozamos en el pan.





13. Calentamos a fuego fuerte media uña de aceite de oliva y hacemos 2 o 3 bombas a la vez. No me gusta abusar del aceite, pero hay que freírlas, así que les daremos vueltas con mucha delicadeza para que se hagan por todos lados. Es buena idea ir retirando de la sartén el pan rallado que se desprenda, de lo contrario se quema y ensucia el aceite. Las vamos colocando sobre un papel absorbente para deshacernos del exceso de aceite y ¡listas! 

En casa sacamos a la mesa todas las salsas que encontramos: yogur, ketchup, tártara, agridulce, barbacoa...

¡Buen provecho!


Bergua*

lunes, 19 de agosto de 2013

Tostas de calabacín y requesón


Este verano nos regalaron unos calabacines redondos chilenos y los usamos para hacer un rico y refrescante revuelto SIN HUEVO que servimos sobre el típico pà amb tomaca catalán (pan y tomate), pero a lo murciano, es decir, con el tomate rallado en lugar de restregado. El calabacín alargado también sirve, por supuesto.

  • 1 diente de ajo
  • 2 calabacines redondos
  • 1 cebolla tierna de bulbo grande
  • 250 g de requesón
  • 2 tomates rojos (no de ensalada)
  • Ralladura de la piel de 1 limón
  • Sal marina y pimienta negra
  • Aceite de oliva


La preparación:


1. Cortamos en aros la cebolla tierna y picamos el ajo.

2. Cortamos en rodajas el calabacín y, en el caso del calabacín redondo, que recuerda más a una calabaza, retiramos las semillas.


3. Pochamos la cebolla y el ajo con una cucharada de aceite de oliva y, cuando la cebolla se torne transparente, añadimos el calabacín y salpimentamos. Lo dejamos cocinar hasta que esté tierno. Si lo tapamos, se cocerá antes.


4. Rallamos los tomates. La piel  es la parte donde se concentran más vitaminas, así que, si nos cuesta rallarla, la cortamos a trocitos y la mezclamos con la pulpa, para aprovecharla. Servimos en un recipiente, añadimos un hilillo de aceite y una pizca de pimienta negra y reservamos en la nevera.


5. Cortamos rodajas de pan anchas o alargadas, al gusto, según el pan que escojamos. Vamos tostándolo.


6. Rallamos la piel del limón y mezclamos la ralladura con el requesón.





7. Añadimos el requesón al calabacín cuando éste esté tierno. Mezclamos y retiramos del fuego.



8. Servimos las tostadas por un lado, el tomate por otro y, finalmente, el revuelto de calabacín. Así evitamos que se reblandezca el pan. ¡Y a disfrutar!


¡Buen provecho!

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Bergua*


viernes, 2 de agosto de 2013

Higos envueltos asados


Si se nos pasa junio sin haber aprovechado las brevas, aún nos quedan agosto y septiembre con los ricos higos. Este plato puede ser una cena diferente o una tapa original. Se prepara en un periquete y no decepciona. Las fotos no son de muy buena calidad porque no había mucha luz, pero cumplen su función de ilustrar el proceso ;) 

  • 8 higos o brevas
  • 100 g de queso de cabra de rulo
  • 8 lonchas de jamón serrano
  • 3 cucharadas de nata líquida para cocinar
  • Pimienta negra


La preparación:


1. Lavamos los higos/brevas, cortamos la puntita y hacemos un corte en forma de cruz hasta la mitad.





2. Cortamos el queso de cabra a rodajas y en mitades. A cada higo/breva le colocamos en el corte de cruz una mitad de queso. 




3. Colocamos una loncha de jamón desplegada en posición horizontal sobre un tablero, con el tocino hacia abajo. Ponemos el higo/la breva en un extremo y enrollamos. Repetimos el proceso con el resto.

4. Vamos colocando los higos de pie en una cazuelita de barro u otro material apto para horno.

5. Mezclamos en un cuenquecito la nata líquida con un poco de pimienta. Con una cucharilla, repartimos la nata sobre los higos/las brevas.


6. En el horno precalentado a 180º, asamos durante 20 minutos. Se les puede dar un poco más de tiempo, pero sin dejar que se queme el jamón.

7. Hay quien encuentra que al cocinar el jamón serrano, queda un sabor muy salado. Para contrarrestar, yo serví una ensalada fresquita de manzana y uva.



¡Buen provecho!

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Bergua*